La recolección de miel es uno de los momentos más importantes del calendario apícola, pero no comienza simplemente porque llegue una determinada fecha del verano. Para decidir cuándo cosechar hay que observar la evolución de las colmenas, las floraciones y, sobre todo, comprobar que la miel ha alcanzado un grado adecuado de maduración.
En Miel Abejarana, con base en Béjar, Salamanca, estamos ahora en plena campaña. Es el momento de revisar los panales, seleccionar los cuadros que están preparados y comenzar a obtener la miel de la nueva cosecha.
¿Cuándo se recoge la miel? La miel se cosecha cuando está suficientemente madura dentro de la colmena. Uno de los principales indicadores es el operculado: cuando las abejas han reducido suficientemente su contenido de agua, sellan las celdillas con una fina capa de cera. El momento exacto varía según la floración, la climatología, la ubicación del colmenar y la evolución de cada colonia.
¿Qué significa recolectar o cosechar la miel?
Aunque a menudo se utilizan indistintamente, conviene diferenciar varios procesos.
La recolección o cosecha de miel es la retirada de los cuadros que contienen miel suficientemente madura. La extracción de miel viene después: consiste en sacar esa miel de las celdillas para poder acondicionarla y envasarla.
Y ninguno de estos procesos debe confundirse con la recolección de néctar. Esa tarea la realizan las propias abejas obreras, que visitan las flores, transportan el néctar hasta la colmena y participan en su transformación hasta convertirlo en miel.
Puedes ver ese proceso desde el principio en nuestra guía sobre cómo hacen la miel las abejas.
¿Cuándo se realiza la recolección de miel?
No existe un único mes para cosechar la miel. El momento depende de la zona en la que se encuentran las colmenas, de las especies vegetales disponibles, de cómo haya evolucionado la floración y de las condiciones meteorológicas de cada campaña.
El estándar profesional vigente en España establece precisamente que la planificación de la cosecha debe considerar, entre otros factores, la localización del apiario, su potencial melífero, la climatología y si se trata de una miel monofloral o multifloral.
¿Y en Béjar y Salamanca?
En nuestro entorno este criterio resulta especialmente importante. La comarca de Béjar presenta un clima interior de montaña, con importantes diferencias de altitud y una vegetación muy diversa. En las sierras de Béjar y Francia aparecen, según la zona, formaciones de brezo, tomillo, encina, robledales y castañares, entre otras especies. Las condiciones de montaña también hacen que el calendario no sea idéntico al de las zonas más llanas de la provincia.
Por eso sería incorrecto afirmar, por ejemplo, que “en Salamanca la miel se recoge siempre en agosto”. Puede haber cosechas anteriores o posteriores dependiendo de la floración y del año.
Además, en Miel Abejarana practicamos apicultura trashumante: desplazamos colmenas a diferentes zonas de España para aprovechar distintas floraciones y buscar buenas condiciones para las abejas. Esto nos permite producir variedades diferentes, pero también significa que cada miel sigue su propio calendario de campo y recolección.
¿Cómo sabemos que la miel está lista para recoger?
No basta con comprobar que un panal contiene mucha miel. Antes de retirarlo hay que valorar su grado de maduración.
El operculado: una de las señales principales
Cuando las abejas almacenan el néctar recién transformado, este todavía contiene más agua de la conveniente para una conservación prolongada. Las obreras continúan trabajando sobre él hasta reducir su humedad y completar su maduración.
Cuando la miel está suficientemente madura, las abejas cierran las celdillas con una fina cubierta de cera, denominada opérculo.
Un cuadro cubierto en gran parte por esos pequeños sellos claros es, por tanto, una señal muy útil para el apicultor.
El estándar profesional español para la obtención de productos de las colmenas establece como criterio de selección de los cuadros destinados a cosecha que al menos el 80 % de las celdillas estén operculadas.
La humedad también importa
El operculado es un indicador muy importante, pero lo verdaderamente relevante es que la miel haya alcanzado una maduración adecuada.
La Norma de calidad relativa a la miel vigente en España establece, con carácter general, un contenido máximo de agua del 20 % en el momento de su comercialización. Existen excepciones concretas, como determinadas mieles de brezo, para las que el límite puede ser superior.
¿Por qué es tan importante? Porque una miel con un contenido excesivo de agua presenta mayor riesgo de fermentación durante su almacenamiento.
Por ello, cosechar en el momento correcto no consiste en obtener la mayor cantidad posible, sino en retirar una miel que haya completado adecuadamente su proceso de maduración dentro de la colmena.
Así vivimos la recolección de miel en Miel Abejarana
Para nosotros, la cosecha no empieza el día en que sacamos un cuadro de la colmena.
Durante la campaña observamos la evolución de las colonias, la entrada de alimento, el estado de los panales y la maduración de la miel. Solo cuando un cuadro está preparado pasa a formar parte de la cosecha.
Ahora mismo estamos realizando ese trabajo con la nueva miel de esta campaña.
Así se ve una de nuestras colmenas en plena campaña
En este vídeo puedes ver imágenes reales tomadas durante nuestra recolección: panales cargados de miel, cuadros operculados y parte de las revisiones que realizamos antes de retirar la cosecha.
Así se ve una de nuestras colmenas en plena campaña de recolección. En este vídeo mostramos parte del proceso real de revisión y cosecha de la miel.
Cómo se recoge la miel de una colmena paso a paso
1. Se revisan los cuadros
La primera tarea consiste en abrir la colmena y comprobar el estado de los diferentes cuadros.
No todos evolucionan al mismo ritmo. Algunos pueden contener miel madura y operculada mientras otros todavía presentan celdillas abiertas.
2. Se seleccionan únicamente los cuadros preparados
Los cuadros destinados a la cosecha se eligen atendiendo a su madurez. También es necesario valorar las reservas de alimento que necesita la propia colonia: producir miel no significa retirar indiscriminadamente todo lo que almacenan las abejas.
El estándar profesional español incluye expresamente tanto la madurez de los cuadros como las reservas necesarias para la alimentación de las colonias entre los criterios que debe considerar el apicultor.
3. Se retiran las abejas de los cuadros
Antes de trasladar los cuadros destinados a extracción es necesario apartar las abejas que permanecen sobre ellos.
En el manejo profesional pueden utilizarse procedimientos como el cepillado o sistemas de aire. El ahumador también es una herramienta habitual para facilitar determinadas operaciones en la colmena, pero debe emplearse correctamente y sin excesos.
4. Los cuadros se trasladan para su extracción
Una vez seleccionados y desabejados, los cuadros se protegen para trasladarlos al lugar donde continuará el proceso.
Es entonces cuando termina propiamente la cosecha en la colmena y empieza la extracción de la miel.
¿Cómo se extrae la miel del panal?
La extracción permite sacar la miel de las celdillas conservando, cuando el panal se encuentra en buenas condiciones, la estructura del cuadro para que pueda volver a utilizarse en la colmena.
Primero: desopercular
Antes de extraer la miel hay que abrir las celdillas que las abejas habían sellado.
Desopercular consiste precisamente en retirar esa fina capa de cera que cubre la miel madura.
Una vez abiertos los opérculos, la miel puede salir del panal.
Después: extracción por centrifugación
Los cuadros se colocan en un extractor, donde la fuerza centrífuga permite que la miel salga de las celdillas sin necesidad de destruir el panal.
La extracción centrífuga forma parte de los procedimientos profesionales contemplados para la obtención de miel.
Una vez vaciados y siempre que se encuentren en condiciones adecuadas, los cuadros pueden devolverse a las colonias para que las abejas los limpien, reparen y vuelvan a utilizar.
Esto supone una ventaja importante: construir cera requiere recursos y trabajo para la colonia, mientras que disponer nuevamente de panales ya construidos permite a las abejas continuar utilizándolos.
¿Qué ocurre después de la extracción?
La miel extraída necesita acondicionarse antes del envasado para retirar restos de cera u otras partículas procedentes del propio proceso.
En Miel Abejarana trabajamos nuestras mieles de forma artesanal y sin pasteurizar, tal y como indicamos en las fichas de nuestras distintas variedades. De esta manera evitamos someterlas a tratamientos térmicos industriales destinados a modificar su comportamiento natural.
Esto también explica por qué una miel natural puede cambiar de textura con el paso del tiempo y llegar a cristalizar. No es un defecto, sino un proceso físico natural relacionado principalmente con su composición, la temperatura y el tiempo de almacenamiento.
Si quieres profundizar en este aspecto, puedes consultar nuestra guía sobre qué es la miel cruda y cómo reconocerla.
¿Qué significa miel nueva o miel de nueva cosecha?
Cuando hablamos de miel nueva nos referimos sencillamente a la miel procedente de la cosecha más reciente.
No es una categoría legal diferente ni una variedad concreta de miel.
Una misma campaña puede dar lugar a mieles muy distintas según:
- las floraciones aprovechadas por las abejas;
- la localización de las colmenas;
- el momento de la cosecha;
- y el origen botánico predominante de cada miel.
Por eso la nueva cosecha no tiene necesariamente un único color, aroma o sabor.
Una miel clara y suave puede proceder de una floración completamente diferente de otra oscura, intensa y menos dulce. Es precisamente esa diversidad la que permite obtener mieles como romero, brezo, castaño, encina, cantueso o mil flores, entre otras variedades que actualmente forman parte de nuestra tienda.
¿Todas las mieles se cosechan al mismo tiempo?
No. Las distintas variedades no tienen por qué estar listas simultáneamente.
Las plantas florecen en momentos diferentes y su producción de néctar depende directamente de factores ambientales como temperatura, humedad y disponibilidad de agua.
En una explotación trashumante esta diferencia es todavía más evidente: las colmenas pueden aprovechar distintas floraciones en diferentes puntos de España a lo largo de la campaña.
Esto permite entender por qué una variedad puede estar ya cosechada mientras otra todavía continúa desarrollándose en el campo.
Un buen ejemplo es nuestra miel de castaño 100 % natural, una miel de sabor intenso y matices amaderados que procede de colmenas situadas en zonas de castañar del norte y oeste de España.
La cosecha es el resultado de toda la campaña
Retirar los cuadros es solo la parte más visible de la recolección de miel.
Antes ha habido meses de trabajo: seguimiento de las colonias, desplazamiento de colmenas cuando corresponde, observación de floraciones y reservas, revisión de la cría y control del momento adecuado para intervenir.
En Miel Abejarana mantenemos una tradición apícola familiar que actualmente alcanza ya cuatro generaciones. Desde Béjar continuamos trabajando con nuestras colmenas y practicando apicultura trashumante para obtener mieles de producción propia en diferentes entornos de España. Puedes conocer mejor nuestra historia como apicultores.
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Preguntas frecuentes sobre la recolección de miel
No existe un mes único para la recolección de miel. El momento depende de las floraciones, la climatología de cada campaña, la ubicación de las colmenas y, especialmente, del grado de maduración alcanzado por la miel. Por eso una cosecha puede adelantarse o retrasarse de un año a otro.
En Béjar tampoco puede establecerse una fecha fija únicamente por calendario. La altitud, las temperaturas, las precipitaciones y la evolución de las floraciones condicionan el trabajo de las abejas y la maduración de la miel. En Miel Abejarana observamos el estado de los panales y de cada colonia para determinar cuándo los cuadros están preparados para cosecharse.
Uno de los principales indicadores es el operculado del panal. Cuando la miel ha avanzado suficientemente en su maduración, las abejas sellan las celdillas con una fina capa de cera. También resulta importante comprobar que el contenido de humedad sea adecuado, ya que una humedad excesiva aumenta el riesgo de fermentación.
Significa que las abejas han cerrado las celdillas que contienen miel con una fina cubierta de cera denominada opérculo. Un elevado porcentaje de celdillas operculadas es una de las principales señales utilizadas por el apicultor para valorar que la miel está suficientemente madura para su recolección.
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No. La selección de los cuadros debe tener en cuenta también las reservas que necesitan las propias abejas. El apicultor valora el estado de la colonia y deja alimento suficiente para sus necesidades. La recolección no consiste en vaciar completamente la colmena.
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La recolección o cosecha se realiza en el colmenar y consiste en seleccionar y retirar los cuadros que contienen miel madura.
La extracción es el proceso posterior mediante el cual la miel se separa del panal, habitualmente después de desopercular las celdillas y utilizando un extractor centrífugo.
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El desoperculado consiste en retirar la fina capa de cera con la que las abejas han cerrado las celdillas que contienen miel madura. Una vez abiertas, los cuadros pueden introducirse en el extractor para que la miel salga de las celdillas.
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Se denomina miel nueva a la que procede de la cosecha más reciente. No es una categoría legal ni un tipo concreto de miel. Una nueva cosecha puede incluir distintas variedades y presentar colores, aromas, sabores y texturas diferentes dependiendo de las floraciones de las que procede.
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